Archive for the ‘Testimonio’ Category

Promesa en Foncalent

Martes 13 enero 2009

De lo que hoy voy a hablarle ocurrió hace casi cuarenta años. Como suele suceder con las cosas importantes, he olvidado casi todos los detalles y conservo, además de mi imagen cautiva en una fotografía, el recuerdo grande, el hecho importante: una mañana solemne hice mi promesa como boy scout. Ya sé que para muchos desavisados esta es noticia sin sustancia, incluso una invitación a la broma. Pero no así, entonces y ahora, para miles de niños o adolescentes que en ese momento asumen, junto con el pintoresco derecho a llevar una pañoleta al cuello, su primer compromiso cívico. Tal y como van las cosas no creo que sea, desde este punto de vista, asunto de chanza. Si evoco ahora ese hecho entiendo que a través de recovecos de la biografía y la conciencia, algo en mí quedó forjado por esa promesa, aunque sólo sea el recuerdo de una frase, de un objetivo señalado por el fundador del movimiento scout -quizá de vuelta de muchas cosas-: “dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraste”. No es mucho, pero es que hay gente absolutamente dedicada a dejarlo peor o, al menos, a encontrar justificación o indiferencia para los actos que lo dejan peor, más feo, más triste. No pretendo que esa experiencia personal fuera vivida de manera idéntica por todos los que seguimos esa vía educativa: debería converger y combinarse con otros factores para que germinara en opciones de esas que atraviesan una vida, aunque sí que sé que para muchos de los que conmigo estaban esa mañana algo significó y hasta sigue significando.
Si le cuento esto hoy es porque ese gesto, ese compromiso, lo realicé arriba, en lo más alto de la montaña dura, seca y cortada de tiempo que es Fontcalent. Mirando a un Alicante que, desde allí, casi siempre es bruma: una ciudad constituida en la línea misma del horizonte. Podría haber hecho esa promesa en sitios más “bonitos”, pero no, en aquel momento, con más significado. Fontcalent era “nuestra” montaña: estaba naciendo el Grupo Lucentum en el colegio salesiano y pensar en campamentos en los Pirineos era un sueño aplazado para el futuro; ni siquiera, aún, habíamos practicado las cimas del Maigmó, de Aitana, de Bernia o del Benicadell, no habíamos elaborado nuestra geografía íntima de montañas desde las que se espera siempre ver el mar -¿no sería esa la condición última del alicantino?-. Pero Fontcalent -su entorno- había acogido nuestras primeras salidas. Porque estaba allí, porque estaba “aquí”. Por eso seguimos yendo, rodeándola, explorándola, subiéndola -hasta en una noche de San Pedro, a ver los fuegos artificialesÉ que no se veían-.
Evoco todo esto en días en el que el gas se convierte en arma y en que Palestina nos vuelve a quebrar el alma, porque me cuentan que Fontcalent está, ya, herida, muy herida. Hace tiempo que no subo, pero basta echarle miradas desde la lejanía, quizá en un atardecer rojo rabioso -Fontcalent es nuestro poniente- para advertir que el perfil no es el que era. La misma fuente que le dio nombre está marchita. Y se denuncian nuevas actividades enormemente agresivas con la montaña. El proyecto de PGOU no sólo no hace nada por remediar el asunto, sino que crea las condiciones para su agravamiento. Como suele sucedernos, no estamos siendo capaces de entender el valor profundo de nuestro territorio, de nuestros lugares que no sólo son piedras y matas de esparto, sino que son tardes y amaneceres, excursiones y recuerdos. Lugares que, en su pobreza de líneas, en la sencillez de su dibujo, en la escasez de su paleta de colores -variaciones, al fin, entre el gris y el azul-, albergan formas de vida esenciales. O que nos deberían parecer esenciales, pues nos son propias y no tenemos otras.
Quizá no vuelva a subir a Fontcalent, quizá me contente con ese recuerdo desvaído de una jornada de emoción infantil. Pero no quiero que me quiten mi montaña, no quiero que el egoísmo de algunos, la impericia de otros o la resignación de la mayoría me arrebaten el escenario de lo que fue un ilusión que me ha acompañado por toda mi existencia, siquiera sea como semilla de otras cosas. Quiero que sea posible para nuevos niños gozar de ese paisaje de Alicante, para que se les quede cosido en los ojos del alma. Al final, me parece, los alicantinos se van distinguiendo entre aquellos que aman su ciudad y su entorno y los que no lo hacen -y aquí incluyo desde los que consienten que se la quiebre cada día hasta los que, directamente, la odian practicando decisiones para alejarla de su devenir y su memoria-. ¿Pero será un pecado alentar todavía a ese amor en retroceso?

La casualidad ha querido que Daniel Jover, un gran amigo que, creo, estaba conmigo allí arriba, en Fontcalent el día de mi promesa, me mande hoy desde Barcelona un artículo de Jordi Borja, muy crítico con la evolución de las políticas urbanísticas en España y que comienza con una cita de Borges: “La ciudad nos impone el deber terrible de la esperanza”. Sea. Los esperanzados volverán hoy y otros días a recorrer los caminos de polvo y años que conducen a Fontcalent, esa montaña que necesita la ciudad. Ya verá usted: los enamorados de la destrucción, del solar, de la ruptura de los equilibrios de la vida, dirán que los esperanzados somos las gentes del no, las gentes que nos oponemos a todo. Digámosles que sí. Que nos oponemos a sus pesadillas de suelo comprado, a sus recalificaciones de los recuerdos y a sus fábricas de aridez. Digámosles que no con un sí a Fontcalent, grande como la sombra de Fontcalent cuando el sol se nos va. Y digámosles un no luminoso, como las rocas de Fontcalent cuando el sol está sobre el Benacantil, a sus fantasías de arrasamiento de la piedra y las promesas.

Manuel Alcaraz Ramos es profesor de Derecho Constitucional de la UA.

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Los boy scouts blanquean el Albaicín

Miércoles 26 noviembre 2008
Los jóvenes serán los encargados de limpiar las paredes y visitar los centros educativos de la zona para concienciar a los chicos sobre la limpieza del barrio Rebeca Alcántara/ Granada | Actualizado 26.11.2008 – 01:00
 

Varios jóvenes del grupo de boy scout del barrio, encargados de eliminar las pintadas.

Los grafitis de las calles del Albaicín están condenados a la desaparición. Las paredes ‘decoradas’ con estas pintadas serán limpiadas por jóvenes boy scouts que participan en la nueva campaña del proyecto Échale una mano al Albaicín.

Rodillo en mano varios concejales del Ayuntamiento comenzaron ayer con la labor de blanqueado en la pared de la cuesta de San Gregorio. Los muros recuperarán así el blanco original bajo el que quedarán las otras pinturas que los han impregnado durante los últimos tiempos.

Los jóvenes del grupo de boy scout del barrio estarán encargados de eliminar las pintadas. Pero no será su única labor sino que además los chicos irán a los centros educativos de la zona para repartir folletos e intentar concienciar a los alumnos de la importancia de mantener las calles limpias para que todos “puedan disfrutar de ellas”.

El objetivo de la Fundación es llegar a los más jóvenes con esta iniciativa y para ello, además de los folletos, la Fundación repartirá 500 camisetas y 1.000 alfombrillas de ordenador con el lema de la campaña: En el Albaicín yo no pinto nada. En los colegios del barrio se colocarán 500 carteles en los que también se podrá leer el mismo mensaje.

El presupuesto total de la campaña asciende a unos 80.000 euros, según afirmó la concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento, María Dolores de la Torre, y será financiado con fondos europeos Urban.

La previsión fijada es que las labores de limpieza estén terminadas entre los meses de diciembre y enero. El representante de la asociación de scouts, Alejandro Martínez, explicó ayer que su intención es difundir entre sus vecinos la idea de que “merece la pena” mantener un entorno en el que no haya deterioro. El joven afirmó sentirse “muy orgulloso” de poder difundir este mensaje entre sus vecinos.

Aunque los jóvenes scouts serán los encargados de pintar y limpiar las paredes, la concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento aclaró que para el arreglo de otras superficies como la piedra será necesario requerir la labor de una empresa especializada.

http://www.granadahoy.com/article/granada/288571/los/boy/scouts/blanquean/albaicin.html

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Pedro García: “Con la cocaína y las copas he perdido muchas veces”

Miércoles 26 noviembre 2008

El campeón olímpico de waterpolo en Atlanta 1996 Pedro García Aguado afirmó hoy, tras superar su adicción a las drogas, que el día que le echaron del equipo “fue el primero” de su vida, aunque reconoció que “pensaba que era el final”, durante su intervención en el II Congreso de Jóvenes con Valores ”Lo que de verdad importa”, celebrado en Madrid.

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El waterpolista español, que competía al más alto nivel y cayó al mismo tiempo en el mundo de las drogas, el alcohol y las fiestas nocturnas explicó que ese “vivir sin límites” le obligó a abandonar su carrera deportiva y a sentirse “fracasado como persona”.

Tras ingresar en una clínica de desintoxicación y recuperarse por completo, emprendió una nueva etapa como terapeuta para evitar que otros jóvenes cometieran el mismo error. “?ramos un grupo de jóvenes con un sueño que perseguía ganar, sin embargo, me tuve que bajar en marcha de la gran ola en la que estaba subido, porque me estaba haciendo mucho daño”, afirmó, lamentando su relajación pensando que “controlaba todo en la vida, cuando en realidad todo estaba descontrolado” a su alrededor.

Pedro García comenzó a beber en exceso cuando sólo tenía 15 años: “Tenía una enfermedad, era adicto, primero alcohólico y luego toxicómano. He ganado ante búlgaros, yugoslavos, ante el mundo, pero delante de la cocaína, delante de una copa, he perdido muchas veces”, asumió.

Y es que en la vida, según García Aguado, hay que ir aprendiendo constantemente y “no es necesario ser de una clase social baja para consumir drogas”. El libro ”Mañana lo dejo”, escrito por el waterpolista, hace reflexionar y muestra que “ser drogadicto es una enfermedad estigmatizada”.

“Si no hubiese reaprendido a vivir, volvería a drogarme, soy el que me tengo que adaptar a las circunstancias, no ellas a mí”, concluyó a su paso por el II Congreso de Jóvenes ”Lo que de verdad importa”.

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“Los scouts pueden hacer mucho bien a la juventud”

Martes 25 noviembre 2008
Recuerdos sobre el 50 aniversario del grupo del Pilar, el más veterano de Jerez
Francisco Abuín / Jerez | Actualizado 24.11.2008 – 01:00

José María Berraquero en la sacristía de San Miguel antes de oficiar la misa en dicho templo.

El más veterano de los grupos scouts de la ciudad, el del colegio del Pilar, celebra sus bodas de oro fundacionales. Si hay un nombre propio que ha marcado su devenir ha sido y es el de José María Berraquero, profesor en el centro educativo desde 1957 e impulsor de los scouts ‘marianistas’. A sus 76 años de edad recuerda con nostalgia aquellos inicios cuando hoy en día su vida está dedicada al sacerdocio desde que en 2003 fuera ordenado presbítero.

-¿Qué recuerdos le trae los comienzos con los scouts?

-Fue muy sencillo y en cuanto a anécdotas y vivencias serían infinitas de contar.

-¿Cómo surgió la idea de formar este grupo?

-Los puso en marcha Luis Laita y yo colaboraba con él como comisario general. Su nombre era Grupo Scouts Católico Españoles, movimiento que funcionaba en Madrid y de allí vino a Jerez.

– ¿Los principios del escultismo son válidos hoy?

-La sociedad ha cambiado mucho. Es un lugar de formación humana y religiosa para los jóvenes.

– ¿Sirven los scouts como un vínculo de unión con el colegio por los antiguos alumnos?

-En general los Scouts en aquellos tiempos eran los que movían las actividades extra escolares del colegio. Hoy existen otros movimientos en los que pueden participar los que lo deseen.

– Habrá muchos instantes, buenos y malos, en 50 años de historia ¿Cuáles son los que más recuerda?

-En estos cincuenta años he vivido momentos duros para mi vida, en 1968 perdí a mi padre y mi esposa. Luchando y con la ayuda de Dios todo se puede superar. Mis hijos formaron parte del grupo. Hoy el mayor colabora en la Asociación de Padres de Alumnos del colegio, mientras que el segundo es religioso Marianista. La pequeña no estuvo vinculada al movimiento aunque vivía nuestras situaciones.

– ¿Qué le ha aportado los scouts a su vida?

-Sería muy largo de enumerar los momentos de satisfacción y los menos agradables. Tengo buenos amigos jóvenes y menos jóvenes con los que me reúno y convivo con ellos muchas veces. Desde el comienzo procuré entregarme a tope. He recibidos cosas buenas y otras menos buenas.

– ¿Cómo observa la actualidad de este movimiento?

-Es muy importante que los jóvenes lo conozcan y se integren en los distintos grupos para formarse humanamente y en la educación de la fe.

– ¿Y su futuro?

– El movimiento Scouts es importante para la juventud. En esta sociedad en la que vivimos, este movimiento puede hacer muchísimo bien a los jóvenes ya que son muchos los que encuentran un lugar de relacionarse unos con otros y formarse.

– ¿Se atreve a evaluar el estado de salud del grupo del Pilar?

El grupo del Pilar, como toda obra, ha tenido sus altas y su bajas pero sigue en la brecha durante cincuenta años a pesar de las muchas dificultades que surgen en la vida. Sigue creciendo y sigue adelante.

– ¿Cómo está viviendo la celebración de estos cincuenta años?

En este primer dentro del programa del cincuentenario hay proyectadas distintas actividades que culminan el próximo año en el mes de mayo. El día de la inauguración me llene de satisfacción al encontrarme con tantos jóvenes que han pasado por el grupo, y eso que muchos no se llegaron a enterar del evento. Esperemos que una vez que ha pasado este primer encuentro la asistencia sea tal que no quepamos ni la capilla ni en el polideportivo del colegio.

http://www.diariodejerez.es/article/jerez/287164/los/scouts/pueden/hacer/mucho/bien/la/juventud.html

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“Nadie me dijo cómo funciona la Administración ni yo lo sabía”

Martes 11 noviembre 2008

Beti Prest-Siempre Listo. Ése es el lema que preside la actuación de los scouts, un movimiento educativo para jóvenes que busca formar el carácter y enseñar de forma practica valores humanos. Y esa es también una de las principal es máximas por las que se rige Rafael Miguel Masa, destacado activista del movimiento scout en Euskadi y que el pasado 30 de octubre renunció a su cargo como Defensor del Menor cuando apenas habían transcurrido cuatro meses desde su nombramiento.

“En la sociedad civil las cosas se hacen rápido para que resulten eficaces”

Minutos después de ser refrendado por el Parlamento, el pasado 14 de junio, Masa recurrió al citado lema de los scout para demostrar que se hallaba “a tope de ilusión” para encarar el nuevo reto. Sin embargo, la que parece que no estaba Beti prest era la Administración, que no ha dotado de los suficientes recursos humanos y materiales a Masa para el desempeño de la función que le había encomendado.

Ésta es la principal razón que subyace en la dimisión que acaba de presentar al consejero de Asuntos Sociales, Javier Madrazo, del que dependía su oficina. “Yo procedo de la calle, del permanente contacto con la sociedad civil y ahí las cosas se hacen rápido para que resulten eficaces. Hay que estar en completa actividad. Nadie me dijo cómo funciona la Administración ni yo lo sabía”, reconoció ayer Rafael Masa en declaraciones a EL PAÍS.

La ley establece un plazo de seis meses para dotar de funcionarios a las nuevas instituciones que se creen en el seno de la Administración. Tal es el tiempo necesario para convocar un concurso-oposición, que el tribunal correspondiente determine los más aptos y publicar sus nombres en el Boletín Oficial del País Vasco. Sin recursos humanos a la vista y teniendo que echar mano de los funcionarios de otros servicios de la consejería -“siempre me han atendido estupendamente”, decía ayer-, Masa se encontró con que no podía imprimir a la institución “el ritmo” que deseaba.

Esa falta de medios materiales y humanos debido a la burocracia terminó por hacerle replantearse la situación. En su carta de renuncia a Madrazo adujo sólo “razones personales sobrevenidas” para su decisión.

Algunas de las fuentes consultadas han apuntado además a la presión que sufrió en el momento de su designación, ya que la institución del Defensor del Menor es rechazada, por ejemplo, por el Ararteko, que no le ve encaje en un terreno en el que su propia oficina ya viene trabajando. Masa reconoce que esa presión existió en un primer momento, pero que ya es “agua pasada”. “Es cierto que esa presión inicial me descolocó, pero eso ya pasó. La única presión que tengo es la que me someto yo mismo para que el trabajo salga en las mejores condiciones y si veo que eso no es posible prefiero no continuar adelante”.

En la hora del adiós, se siente “tranquilo”, aunque reconoce que su marcha le supone “una espina clavada” porque acometió la labor cargado de “ilusión” y con un amplio bagaje y trayectoria en el trabajo de base con menores que le avalan. “Me siento plenamente útil y tranquilo”, resaltó. También rechazó que se haya producido ningún tipo de roce o desencuentro con el consejero de Asuntos Sociales o con el resto de su equipo por la manera en que se deben hacer las cosas: “En ese sentido, no ha pasado nada de nada”.

Masa no lo tuvo nada fácil ni desde el primer momento. El tripartito se vio obligado a recibir los votos de EHAK para sacar adelante su nombramiento en el Parlamento, ya que socialistas y populares votaron en contra y Aralar se abstuvo. Ninguno de estos tres partidos puso objeciones al perfil del candidato. Su rechazo se debe a que el ámbito competencial en que va a actuar está ya cubierto por el Ararteko.

Rafael Masa

– Profesor. Rafael Miguel Masa (Bilbao, 1957) está casado y tiene dos hijos. Cuenta con una trayectoria de más de 30 años de trabajo directo con niños y adolescentes, tanto en el campo de la docencia como en la intervención socioeducativa. Antes de dar el salto al Defensor del Menor formaba parte de la dirección y del equipo docente del centro de enseñanza concertada Askartza-Claret, en la localidad vizcaína de Leioa. A ese puesto se reintegrará en diciembre.

– Bilingüe. Habla euskera (tiene el título EGA), castellano y francés.

– Sociedad civil. Se encuentra vinculado a diferentes movimientos asociativos, instituciones sociales y organizaciones solidarias, entre ellos el movimiento scout.

– Animador sociocultural. Además, dispone de la titulación en Orientación Sexual por la Universidad de Salamanca y es animador sociocultural. Desde hace ocho años, entrena en diferentes categorías de un club de fútbol. Es esta dedicación profesional y de ocio hacia niños y adolescentes la que llevó al consejero de Asuntos Sociales, Javier Madrazo, a proponer su nombramiento

“Nadie me dijo cómo funciona la Administración ni yo lo sabía” · ELPAÍS.com

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Los bomberos recuerdan 64 años de la muerte de ‘El Cuadrado’

Viernes 5 septiembre 2008

Chihuahua— El próximo lunes se cumplen 64 años de la fatal tromba que azotó a Parral y que provocó la muerte de varias personas, entre ellas un bombero cuya historia quedaría inmortalizada por su alto grado de heroísmo.

Se trata de Jesús Valdez Montes, mejor conocido como “El Cuadrado”, quien murió electrocutado en el cumplimiento de su deber.

“Para nosotros es un emblema, ojalá todos en estos momentos difíciles lo recordemos y sería ideal que pongamos en práctica su ejemplo para ayudar y solidarizarnos con las víctimas”, expresó José Domínguez, comandante del H. Cuerpo de Bomberos de Chihuahua.

Nacido en Saltillo, Coahuila pero asentado en Chihuahua desde muy joven, se enlistó a temprana edad en el Heroico Cuerpo de Bomberos de Chihuahua.

Fue precursor de los Scout y de los vistosos ejercicios que este grupo presentaba en desfiles conmemorativos.

En el año de 1944 viajó a Hidalgo del Parral para promover a los scout, pero el 8 de septiembre de ese año cayó una tromba que inundo rápidamente esa ciudad.

Valdez quien era un magnífico nadador, se lanzó al río crecido para sacar a personas cuya vida peligraba, pero en una de esas operaciones pisó un cable de alta tensión, muriendo electrocutado.

El Heroico Cuerpo de Bomberos le rindió un sentido homenaje con un proceso fúnebre que recorrió todas las principales avenidas de la ciudad.

En su honor fue instalado un monumento en el parque localizado entre las calles Cuarta y Samaniego. Actualmente el parque lleva su nombre.

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http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=9af597052cca33ecef47e421d28ca2ea

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Una «aventura» que arranca en León

Viernes 8 agosto 2008
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El Comité Mundial del colectivo de exploradores juveniles ha elegido al leonés Mario Díaz como vicepresidente de la organización, un grupo al que pertenece desde que tenía 10 años

  

De 28 millones, sólo 12. Y de ellos, un leonés. Esta posición nada modesta dentro de un grupo de doce directivos la ocupa el leones Mario Díaz, nombrado hace escasos días vicepresidente del Comité Mundial de los Scouts, una organización mundial educativa no formal a la que actualmentente están asociadas 28 millones de personas de 216 países.

Su andadura en el movimiento scout fue como la de muchos otros: jugando. «Estudiaba en los Maristas y a través de ellos me enteré de exisitían y que organizaban campanentos, me pareció interesante y me apunté», comenta Díaz. «Mi primera aventura fue en Camposolillo y tenía 10 años».

Esos tiempos de juegos de hogueras, nudos y cabañas quedan ahora atrás. Paso a paso, como el resto de sus colegas en el comité, fue escalando posiciones- hasta 11 años «lobato», de 11 a 14 «scout», de 14 a 16 «pionero» y más de 16 responsable o monitore de un grupo de exploradores.

En el caso de Díaz, su acción dentro de Castilla y León ya fue reconocida con el cargo de vicepresidente del Consejo de la Juventud entre 1990 y 1992, para situarse posteriormente y durante tres años dentro del comité mundial de dirección. «En esta ocasión, me votaron a mi», señala con un gesto de orgullo mientras sostiene uno de los símbolos más tradicionales del grupo, su colgante de cuentas, formado por varios pedazos de tronco de acacia unidos por un cordel de cuero.

«Todos los scouts llevamos uno y dependiendo del cargo que ostentemos, se nos otorgan entre una y cuatro cuentas», apunta Díaz, que rememora épocas pasadas de inicios del siglo XX para explicar el porqué del símbolo. «El fundador de los scouts, un general inglés enviado a distintos conflictos, se ayudaba de los niños de los lugares en donde estaba destinado para que le enviasen mensajes en bicicleta, para lo cual les explicaba diversas técnicas de exploración y de supervivencia; como premio, cuando iban haciendo méritos, de forma equivalente a lo que sucedía en las batallas, les daba un trocito de madera de acacia», sostiene Díaz.

Pero no es el único distintivo de estos exploradores a nivel mundial. Al collar hay que añadir el símbolo de la asociación, una flor de lis, adoptada como sello por su uso en el pasado en las brújulas para marcar dónde estaba el norte, y un pañuelo atado al cuello, aunque en este caso, no siempre del mismo color.

«Dependiendo del cargo, del país o incluso de la comunidad en el caso de España que representes, llevarás uno u otro; en mi caso, como miembro de la directiva, suelo llevar el morado», afirma Díaz.

El conocido uniforme, «ese que reconoce la gente de las películas americanas», según Díaz, es muchas veces más bien un mito que una realidad. «Es verdad que a veces llevamos una camisa de aspecto más militarizado, pero actualmente los chicos suelen llevar simplemente una camisa o un polo con sus colores», explica el leonés.

Las palabras de Díaz hacen dar cuenta de que como todo movimiento social, los scouts viajan de forma paralela a la historia contemporánea mundial, ya que de la misma forma que con el colgante, el uso del uniforme, explica el leonés, «ha ido muy asociado a los vaivenes de la historia de cada nación».

«El uniforme estuvo más presente en momentos de conflicto, como en el caso de nazismo alemán o el franquismo en España», comenta Díaz, quien hace hincapie en los problemas que tuvo el escultismo concretamente en España por la inestabilidad de sus instituciones durante el siglo XX, rasgo que les ha conducido, según sus palabras, a «demostrar todos los días que no teníamos una finalidad o adscripción política».

«El franquismo, como el resto de totalitarismos, creó sus propias asociaciones juveniles pero copió las técnicas del escultismo, aunque añadiéndoles una base doctrinal», declara Díaz, que apunta a esta similitud como uno de los motivos de su prohibición acabada la guerra y de su justificación ante el resto de regímenes políticos.

Docente vocacional

El nuevo vicepresidente mundial de los scouts tiene, además, otro oficio, en este caso también relacionado con la docencia y la educación. Vicedecano y profesor de inglés en la Universidad de León para Empresariales y Administración y Dirección de Empresas, Díaz compagina «como puede» ambas responsabilidades.

«Tengo la suerte de poder ejercer mis labores como vicepresidente desde la red; sólo tengo que desplazarme tres o cuatro veces al año para acudir a las reuniones en Ginebra, sede mundial del colectivo», afirma Díaz.

Su pasión por la educación es latente, y especialmente en el caso de los scouts, donde considera que se enseñan cosas «tan importantes o más» de las que se realizan en las escuelas. «Educación de manera no formal en valores, en el compromiso y sin distinticiones raciales, sexuales o religiosas», asegura Díaz, quien destaca el creciente interés del público femenino en este colectivo que ya no puede denominarse «boy scouts». «Podríamos decir que ya existe igual número de niñas que de niños; ahora hay que luchar para que ellas también ocupen cargos de mayor responsabilidad, que todavía son pocas las mujeres directivas», sostiene.

Scouts en León

El movimiento escultista no ha cobrado de momento demasiada fuerza en la provincia. «Somos la primera asociación juvenil en número de miembros, pero ahora mismo tenemos entre 200 y 300 asociados, una cifra que creemos mejorable para el potencial de población de León», apunta el vicepresidente leonés.

En España, la cifra total ronda los 90.000 jóvenes inscritos, según palabras de Díaz, quien no duda en culpar a las deficiencias de comunicación de su grupo como responsables de la falta de conocimiento que hay sobre el colectivo. «Nuestra labor es para los jóvenes y no queremos colgarnos ninguna medalla, pero no por ello debemos dejar de dar a conocer lo que hacemos», sostiene.

Lo más reciente que hacen en León, ayer mismo. Un grupo de 30 scouts del Movimiento Scout Católico de León partieron por la mañana para la Expo de Zaragoza a seguir su «aventura».

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Una scout de vocación y viajera de formación

Viernes 1 agosto 2008
Henar Guerrero Durán, estudiante

Desde los 18 años esta joven onubense vive su exilio fuera de la provincia como un aliciente y una oportunidad formativa, que trasciende el apartado profesional o universitario, ya que para Henar sus experiencias en otras latitudes supone un enriquecimiento personal. Decidió embarcarse en el estudio de la carrera de Ingeniería de Montes y como muchos onubenses inició su andadura en busca de la culminación y realización de sus metas, aspiraciones e inquietudes. “Comencé a estudiar la carrera con idea de poder trabajar en el campo, luchando por su conservación de una forma inteligente y práctica”. Para ello se trasladó a Córdoba, ciudad con la que se reencontraba, tras haber sido uno de los centros más importantes en su faceta como scouter en el grupo Brownsea, al frente de jóvenes scouts de dicha localidad, con los que llevaba a cabo actividades y excursiones. A pesar de que este año ha tenido que renunciar a este apartado crucial de su vida, su entrega y compromiso con este movimiento es vitalicio. “No es algo a tiempo parcial, es una actividad que te ocupa mente y cuerpo muchas horas a la semana, donde se establecen lazos muy fuertes con el resto de componentes. Yo no puedo explicarme sin hablar de los scout”.

El curso pasado decidió acogerse al programa interuniversitario Sicue para continuar sus estudios en la provincia de Lugo donde, además de ampliar sus conocimientos, logró adquirir una cosmovisión más integradora y global del entorno que le rodea. “Hasta que sales de Andalucía no descubres cómo es nuestro carácter y las diferencias con el resto de los pueblos españoles, para bien y para mal”. No obstante, su afán por acercarse a otras culturas y conocer su patrimonio humano, se ha proyectado más allá de las fronteras españolas, viajando hasta Cuba y planeando asistir a Chile y Canadá para proseguir con su formación y aprender idiomas, que es una de sus asignaturas pendientes. Ya está marcada en el calendario la onomástica de su próximo destino, Granada, para trabajar en agosto en el Parque Nacional de Sierra Nevada.

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«Si no hay riesgo y gratitud, la investigación pierde su encanto»

Martes 29 julio 2008

«Si no hay riesgo y gratitud, la investigación pierde su encanto» «¿Hasta dónde es un robo la piratería?, estábamos listos si le tuviéramos que pagar derechos de autor a Pitágoras»


A Manuel Fernández no le da miedo encontrar en el aula un alumno más inteligente que él. Raro sería, eso sí, que acumulase más experiencias porque la vida de Fernández es una vida llena de conocimientos de lo divino y lo humano.
Cuca ALONSO
En ciertos aspectos, la sociedad en la que nos ha tocado vivir se parece a una topera; todos andamos a ciegas, apenas sin percibir los valores que nos rodean, o si acaso cotizando otros de menor cuantía que, desde el punto de vista de la excelencia humana, no significan nada. Si seguimos el rastro del dinero deslumbrados, ¿qué otra cosa vamos a ver? Así que cuando en este torpe deambular tropezamos con una persona de verdad, sabia e íntegra, hay que frotarse los ojos, agradecido. 


De Manuel Fernández Rodríguez, este gran hombre, un día escuché unas palabras, dichas por otro gran hombre, en justa correspondencia. Interesante, me dije; vamos allá. Encuentro en una terraza, cordialidad y, de primera mano, un nítido sentido del humor, virtud imprescindible en una persona inteligente. Luego fui descubriendo, no sólo su estatura moral e intelectual, sino su sencillez, su nobleza, su facilidad para comunicarse. ¿Cómo se definiría a sí mismo?, le pregunté. «Soy profesor titular de Escuela Universitaria. Doy clases de Automática y de Diseño de Control de Procesos por Computadora».

-Así que un docente… Bien sofisticado, por cierto.

-Al inicio del curso a mis alumnos suelo decirles que «por cálculo estadístico, entre vosotros tiene que haber alguien más inteligente que yo, por tanto debo escucharos». Supone una gran alegría descubrir un talento creativo, comprobar que detrás de un joven hay mucho más de lo que parece. Entonces el trabajo resulta gratificante y fácil; nadie se pone a subir el Everest sin aprovechar cordadas anteriores.

Manuel Fernández Rodríguez nació en El Entrego, 1937… «Al lado del pozo Sotón, donde mi padre era maquinista minero; de él he aprendido a trabajar de verdad, con fuerza y empeño». Mayor de tres hermanos, la familia, en aquellos duros años que siguieron a la Guerra Civil se trasladó a Villablino. «En El Entrego los ánimos estaban demasiado tensos. Mis padres eran gente muy abierta, de izquierdas, pero sin militancia». Y aún recuerda el éxodo de aquella humilde familia. «Llevábamos hasta los colchones en un tren que nos dejó en León, donde cogimos otro para Ponferrada y posteriormente un tercero a Villablino».

-¿Hizo allí sus primeros estudios?

-No, porque vivíamos en Caboalles de Abajo, un pueblo próximo a Villablino, bajando por Lietariegos, donde asistí a la Escuela Nacional, con la suerte de encontrarme con estupendos maestros. La primera idea que tuve de Dios me llegó en Caboalles, al escuchar una blasfemia. Entones le pregunté a mi madre, qué era aquello de Dios. No recuerdo muy bien la respuesta, pero sé que recibí una clara percepción de la idiotez humana; si aquel hombre de la blasfemia no creía, ¿a qué la maldición? Por mi casa de Caboalles de Abajo pasaron personaje muy variopintos, desde Agripino, el famoso socialista, a don Aurelio García de la Valiente, el cura más santo. Es una pena que Asturias no le haya reconocido su gran conciencia social.

-¿Qué posibilidades encontró para formarse?

-Los exámenes se efectuaban en Ponferrada, donde hice el ingreso de Bachiller. Pero un año más tarde, siendo monaguillo, pregunté dónde estudiaban los curas. Y decidí irme al Seminario, por propia voluntad; en mí casa nadie me empujó, sino al contrario. Así que en 1949 ingresé en el Seminario de Valdediós y dos años más tarde en el de Oviedo.

-¿Llegó a ordenarse?

-Sí. Lo mejor que tengo me lo dio el Seminario. Con la suerte de haber disfrutado de su época dorada. El rector era Ignacio Olaizola y entre los profesores estaba José Luis González Novalín, uno de mis mejores amigos. El ambiente del Seminario era abierto y liberal, recuerdo que las obras del jesuita Theilhard du Chardin estaban prohibidas, pero nosotros las habíamos leído íntegramente. Uno de los maestros que más influyó en mí, sin pretenderlo, fue Alfredo de la Roza, el director de la Schola Cantorum. Él, a través de la música, me descubrió la belleza. Y pude admirar la belleza de la bondad; si yo hubiera visto algo feo en Dios, éste no sería verdadero. El sentido estético es muy importante. Me ordené a los 23 años y estoy orgulloso de haber dado a la Iglesia los mejores años de mi vida.

-Pero obviamente un día decidió dejarlo…

-Después de 27 años. Mi primer destino como sacerdote fue en la iglesia de La Corte, en Oviedo, donde fui coadjutor. Luego vine a Gijón, a San Pedro, en la etapa del párroco don Ramón García. En estos tres años empecé a trabajar con los boy scouts, una tarea sensacional que ha aportado grandes valores a mi vida. El escultismo es algo gratificante, una experiencia preciosa a la que dediqué 30 años, incluso los cinco últimos sin ser sacerdote. El convivir con los jóvenes te exige coherencia; incluso dejé de fumar, tras 40 años. De San Pedro me destinaron a Tremañes, cinco años tremendos… He vivido el tiempo de Villacajón, de La Picota… Hice el proyecto de la reforma de la iglesia de Tremañes y elaboré su mosaico; antes había aprendido con Joaquín Rubio Camín. Posteriormente fui profesor de Religión en el Instituto Doña Jimena y de Filosofía y Trabajos Manuales en el Seminario.

-Y después a la calle, ¿qué pasó, acaso hubo un exceso de racionalismo?

-No, lo peligroso es el racionalismo de un zoquete; el de una persona noble le lleva a la humildad y para ser humilde hay que ser listo. El Evangelio debe leerse con el corazón, pero sobre todo con la cabeza. Uno de mis profesores, don Florentino, decía que en el Evangelio tantas veces como aparece la palabra amor, aparece la palabra verdad. Por cierto, don Florentino se escribió con Albert Eistein durante años, lo había conocido en una conferencia que el sabio alemán vino a dar en Oviedo. El problema de Dios es un problema entre personas.

-Pero…

-Mi crisis venía de muy atrás, de no digerir ciertos aspectos de la Iglesia como institución. De darte cuenta de que cuando alguien no tiene categoría para estar dentro de ella debe dejarlo. Fue una decisión tremendamente penosa, que no afectó a mi fe para nada. Recuerdo que la resolución final la tomé paseando por la acera de El Arsenal de Ferrol.

-Siento gran intriga, a partir de ese momento, ¿cómo se llega a ser un brillante profesor de una Escuela de Ingenieros?

-Una vez secularizado fui profesor de dibujo en el Colegio Corazón de María y paralelamente hice la carrera de ingeniero técnico. Al acabar trabajé en una empresa de formación profesional mientras preparaba oposiciones para ingresar en la Universidad. Al aprobarlas me incorporaron al departamento de Ingeniería Eléctrica, en el área de Sistema de Automática. Durante ese tiempo, 21 años, estudié Geometría Proyectiva, y tuve suerte, al lograr descubrir algunas cosas.

-Por ejemplo…

-Todos los programas de diseño tienen la algoritmia basada en la Geometría Analítica y Proyectiva. La homología estaba estudiada entre figuras planas pero nadie la había desarrollado geométricamente en 3D. Hay poca gente dedicada a esto, y yo inicié ese proceso.

-¿Acaso ofrece pocas aplicaciones?

-No, muchísimas, y sobre todo las que quedan por descubrir en el campo de la Geometría Proyectiva. Supone una gran simplificación en ciertos trabajos. Todos los teléfonos móviles que andan por la calle no existirían si Fourier, un ex monje benedictino, no hubiera estudiado el proceso de la descomposición en serie.

-¿A qué se dedica usted ahora?

-Desde hace seis años trabajo en un proyecto de homología entre cónicas y no sé si llegaré a algo; si no sabes aceptarte como un profesional del fracaso nunca conseguirás nada que merezca la pena porque todo conlleva riesgo. La Geometría es la madre de todos los programas de diseño y la que menos se ha beneficiado de ellos.

-Yendo tan allá, ¿puede existir la cuadratura del círculo?

-No, sería negar el principio de contradicción. Lo que sí puede intentarse es encontrar un cuadrado con la misma superficie del círculo.

-¿Cuál es el mayor problema de un geómetra?

-El tratamiento del infinito, aunque personalmente nunca le he tenido miedo. En el terreno de la investigación se tropiezan alegrías que no se pueden compartir; los descubrimientos los publico en «Homología 3D», y en un libro, «Homología y Diseño» que envío a quienes me lo piden.

-Al margen de todo esto, se ha casado usted, cultiva la cerámica, vive en el campo…

-Sí, tengo a mi lado una mujer extraordinaria con la que vivo muy feliz. Y la cerámica es una afición adquirida cuando trabajaba con los boy scouts, en un viaje que hicimos a París, donde conocí a una monja en la casa madre de La Asunción; ella había estado en misiones donde descubrió técnicas muy interesantes, que más tarde perfeccioné. No esmalto las piezas, sino que uso arcillas coloreadas mezclando óxidos. Soy el autor del mosaico de la iglesia de Pumarín. Respecto al campo, me gustan sus labores; mi padre, después de la mina iba a segar apara poder costearnos los estudios. Mis hermanos son ingeniero químico y maestro, respectivamente.

-¿Qué espera de su futuro?

-Me conservo muy joven por dentro, por tanto seguiré trabajando de acuerdo con las tres condiciones del trabajo humano: que sea libre, creador y que ponga al alcance del pobre lo más bello. El siglo XXI tendría que ser el de la función social de la propiedad intelectual; algo que hoy está haciendo internet. Cuando se inventó la imprenta, los maestros de la Sorbona dijeron, «¿cómo la gente va a aprender sin pedirnos permiso?». La piratería está colaborando en esa la función social, así que, ¿hasta dónde es un robo? Si tuviéramos que pagar derechos de autor a Pitágoras, estábamos listos. En la investigación, si no hay gratuidad y riesgo de aventura, se pierde todo encanto. manuel fernández rodríguez Profesor de Automática y Diseño de Control de Procesos por Computadora

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Más que veterano

Lunes 26 mayo 2008
Vicente Martin. (Foto: K. Caicedo / EPASA)

No cualquier persona tiene la experiencia de Vicente Martin. De los 94 años de fundación los Scouts en Panamá, él tiene 64 años de servicio.

Un bastón le brinda apoyo en su andar, sin embargo, nada es impedimento para que participe de las actividades escultistas.

En su camisa tiene algunas medallas y dice que no se pone las todas porque si no parecería un arbolito de Navidad. Son tantos los años de servicio de Martin que aún no existe la plaquita con ese número.

ESCULTISMO APLICADO A LA VIDA
Para Martin, su paso por los Scouts le dejó mucho. Mientras los chicos hacen “canopy”, él recuerda cuando era el guardaespaldas del general Omar Torrijos Herrera. Como si fuera ayer, conversa sobre toda la logística que organizaban cuando sucedía algún incendio, comenta que fueron ellos los que implantaron hacer las comisiones, los censos, las reubicaciones y todo lo que se ejecuta actualmente.

ES UNA LEYENDA VIVIENTE
Todos los jóvenes lo miran con respeto, y hay otros más adultos que lo consideran un padre. Este hombre con tantos conocimientos asegura que es uno de los Scouts más viejos de Panamá ahora mismo; eso “porque los otros se me fueron”, dijo.

A calzón quita’o y sin un centímetro de congoja, aseguró que le dio un “faracho”, que incluso tuvieron que entubarlo para traerlo de nuevo a la vida, aunque para él San Pedro dijo que todavía no era tiempo.

TODO UN LIDER
La oportunidad de vida la ha sabido utilizar muy bien. Vicente fue uno de los propulsores de la creación del grupo de los veteranos, que más que un club social también ayuda a los grupos cuando están algo flojos. Igualmente, participó en la creación de la Fraternidad de las Américas, un grupo integrado por Nicaragua, Guatemala, El Salvador, México, Costa Rica y Panamá en el que se aglutinan los veteranos.

CREACION
El Movimiento Scout en Panamá se fundó el 28 de noviembre de 1914, con el nombre de Cuerpo de Exploradores.

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