Una «aventura» que arranca en León

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El Comité Mundial del colectivo de exploradores juveniles ha elegido al leonés Mario Díaz como vicepresidente de la organización, un grupo al que pertenece desde que tenía 10 años

  

De 28 millones, sólo 12. Y de ellos, un leonés. Esta posición nada modesta dentro de un grupo de doce directivos la ocupa el leones Mario Díaz, nombrado hace escasos días vicepresidente del Comité Mundial de los Scouts, una organización mundial educativa no formal a la que actualmentente están asociadas 28 millones de personas de 216 países.

Su andadura en el movimiento scout fue como la de muchos otros: jugando. «Estudiaba en los Maristas y a través de ellos me enteré de exisitían y que organizaban campanentos, me pareció interesante y me apunté», comenta Díaz. «Mi primera aventura fue en Camposolillo y tenía 10 años».

Esos tiempos de juegos de hogueras, nudos y cabañas quedan ahora atrás. Paso a paso, como el resto de sus colegas en el comité, fue escalando posiciones- hasta 11 años «lobato», de 11 a 14 «scout», de 14 a 16 «pionero» y más de 16 responsable o monitore de un grupo de exploradores.

En el caso de Díaz, su acción dentro de Castilla y León ya fue reconocida con el cargo de vicepresidente del Consejo de la Juventud entre 1990 y 1992, para situarse posteriormente y durante tres años dentro del comité mundial de dirección. «En esta ocasión, me votaron a mi», señala con un gesto de orgullo mientras sostiene uno de los símbolos más tradicionales del grupo, su colgante de cuentas, formado por varios pedazos de tronco de acacia unidos por un cordel de cuero.

«Todos los scouts llevamos uno y dependiendo del cargo que ostentemos, se nos otorgan entre una y cuatro cuentas», apunta Díaz, que rememora épocas pasadas de inicios del siglo XX para explicar el porqué del símbolo. «El fundador de los scouts, un general inglés enviado a distintos conflictos, se ayudaba de los niños de los lugares en donde estaba destinado para que le enviasen mensajes en bicicleta, para lo cual les explicaba diversas técnicas de exploración y de supervivencia; como premio, cuando iban haciendo méritos, de forma equivalente a lo que sucedía en las batallas, les daba un trocito de madera de acacia», sostiene Díaz.

Pero no es el único distintivo de estos exploradores a nivel mundial. Al collar hay que añadir el símbolo de la asociación, una flor de lis, adoptada como sello por su uso en el pasado en las brújulas para marcar dónde estaba el norte, y un pañuelo atado al cuello, aunque en este caso, no siempre del mismo color.

«Dependiendo del cargo, del país o incluso de la comunidad en el caso de España que representes, llevarás uno u otro; en mi caso, como miembro de la directiva, suelo llevar el morado», afirma Díaz.

El conocido uniforme, «ese que reconoce la gente de las películas americanas», según Díaz, es muchas veces más bien un mito que una realidad. «Es verdad que a veces llevamos una camisa de aspecto más militarizado, pero actualmente los chicos suelen llevar simplemente una camisa o un polo con sus colores», explica el leonés.

Las palabras de Díaz hacen dar cuenta de que como todo movimiento social, los scouts viajan de forma paralela a la historia contemporánea mundial, ya que de la misma forma que con el colgante, el uso del uniforme, explica el leonés, «ha ido muy asociado a los vaivenes de la historia de cada nación».

«El uniforme estuvo más presente en momentos de conflicto, como en el caso de nazismo alemán o el franquismo en España», comenta Díaz, quien hace hincapie en los problemas que tuvo el escultismo concretamente en España por la inestabilidad de sus instituciones durante el siglo XX, rasgo que les ha conducido, según sus palabras, a «demostrar todos los días que no teníamos una finalidad o adscripción política».

«El franquismo, como el resto de totalitarismos, creó sus propias asociaciones juveniles pero copió las técnicas del escultismo, aunque añadiéndoles una base doctrinal», declara Díaz, que apunta a esta similitud como uno de los motivos de su prohibición acabada la guerra y de su justificación ante el resto de regímenes políticos.

Docente vocacional

El nuevo vicepresidente mundial de los scouts tiene, además, otro oficio, en este caso también relacionado con la docencia y la educación. Vicedecano y profesor de inglés en la Universidad de León para Empresariales y Administración y Dirección de Empresas, Díaz compagina «como puede» ambas responsabilidades.

«Tengo la suerte de poder ejercer mis labores como vicepresidente desde la red; sólo tengo que desplazarme tres o cuatro veces al año para acudir a las reuniones en Ginebra, sede mundial del colectivo», afirma Díaz.

Su pasión por la educación es latente, y especialmente en el caso de los scouts, donde considera que se enseñan cosas «tan importantes o más» de las que se realizan en las escuelas. «Educación de manera no formal en valores, en el compromiso y sin distinticiones raciales, sexuales o religiosas», asegura Díaz, quien destaca el creciente interés del público femenino en este colectivo que ya no puede denominarse «boy scouts». «Podríamos decir que ya existe igual número de niñas que de niños; ahora hay que luchar para que ellas también ocupen cargos de mayor responsabilidad, que todavía son pocas las mujeres directivas», sostiene.

Scouts en León

El movimiento escultista no ha cobrado de momento demasiada fuerza en la provincia. «Somos la primera asociación juvenil en número de miembros, pero ahora mismo tenemos entre 200 y 300 asociados, una cifra que creemos mejorable para el potencial de población de León», apunta el vicepresidente leonés.

En España, la cifra total ronda los 90.000 jóvenes inscritos, según palabras de Díaz, quien no duda en culpar a las deficiencias de comunicación de su grupo como responsables de la falta de conocimiento que hay sobre el colectivo. «Nuestra labor es para los jóvenes y no queremos colgarnos ninguna medalla, pero no por ello debemos dejar de dar a conocer lo que hacemos», sostiene.

Lo más reciente que hacen en León, ayer mismo. Un grupo de 30 scouts del Movimiento Scout Católico de León partieron por la mañana para la Expo de Zaragoza a seguir su «aventura».

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