Preparando el verano infantil

Cursos de inglés en el extranjero, campamentos de montaña o colonias musicales son algunas de las actividades que se ofrecen para organizar los meses estivales de los niños

Preparando el verano infantil

Un grupo de niños scout, en una ruta a la ermita de San Tirso y San Bernabé, en Burgos, el pasado. [AP]

La lista de posibilidades es enorme. La incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa ha impulsado una gran oferta de actividades de ocio y aprendizaje para los niños en verano. De los cursos de inglés en el extranjero o cerca de casa, a los cursos de manualidades. De los grupos de mochileros que llenan calles y autobuses, a las colonias musicales. De las actividades deportivas organizadas, a los campamentos de scouts. De iniciativa pública y privada, hay ofertas para todos los gustos. Aquí les presentamos algunos ejemplos.
Las normativas de protección a la naturaleza no permiten encender hogueras, pero los scouts y guías permanecen. Y como recuerda Ibon Lizarraga, monitor y responsable de grupos en Gipuzkoa, «son una alternativa para los niños que no consiguen plaza en las colonias de verano de la Diputación». «Nosotros ponemos nuestra experiencia al servicio de chavales de 6 a 19 años», explica. Hay grupos en Donostia, Irún y Tolosa.
Los campamentos de verano de los scouts, abiertos a todos, se inscriben dentro de un proyecto educativo para todo el curso. «Normalmente viene gente nueva pero nos gusta que los chavales empiecen antes. El campamento es la culminación del curso».
¿En qué consiste el proyecto formativo scouts-guías? «Los pequeños aprenden por el juego y su símbolo es la alegría. Luego se pasa por la etapa de la aventura, la empresa u objetivo y, al final, se llega al compromiso social». Detrás de esta filosofía está el objetivo «de dejar el mundo un poco mejor de como lo hemos encontrado».
Parece que los aires han soplado en otras direcciones. «Hay más pasotismo», resume Lizarraga. «La gente se ha acomodado. Hace unos años hubo un ‘boom’ de movimientos sociales, pero hoy nadie quiere saber nada». El movimiento scout ha sufrido también este abandono. «Desde hace cinco años mantenemos las cifras de asociados e incluso hemos registrado un pequeño repunte, pero hubo un gran descenso». El pasado verano se celebró el centenario del movimiento scout en Gipuzkoa y, entre pequeños y mayores, se reunieron unas 400 personas. «Chavales eran 100. Sólo un grupo de hace 20 años reunía este número de gente».
Ibon Lizarraga tiene 23 años y entró con 6 en los scouts. Sigue formando parte de la asociación como voluntario. «Lo difícil es compaginarlo con el trabajo. Mi experiencia como chaval fue inolvidable y ahora quiero devolver algo de lo que a mí me dieron».
El campamento scout tiene un componente diferente. «Llegas a un lugar donde no hay nada. Montas las tiendas, la cocina, las letrinas y cuando te vas lo dejas absolutamente como estaba. Los udalekus de hoy te lo ofrecen todo hecho». ¿Qué enseña el esfuerzo? «Aprendes respeto a la naturaleza y al resto de la gente. También aprendes a compartir».
En el campamento se organizan distintos talleres, pero hay cinco días de ruta, en los que «coges la mochila y te vas por pueblos a conocer sitios y a tratar con gente. Mantenemos el componente de aventura». Durante el curso, hay reuniones de dos horas los sábados, salidas de fin de semana y campamentos de cinco días en Semana Santa y Navidades.
Los campamentos de este verano se realizarán en áreas cercanas de Burgos, Cantabria, la Rioja o Álava. «Cada vez es más difícil encontrar un sitio libre sin edificar que pueda alquilarse», explica. «Siempre buscamos un sitio con río, fuente, sombras de árboles y no muy perdido del mundo. Normalmente siempre hay cerca un pueblo con piscinas».
La segunda quincena de julio es la fecha en que suelen realizarse los campamentos. Desde la asociación Scouts Guías se ofrecen garantías y se respeta la normativa exigida en estos casos. «Ofrecemos un monitor titulado por cada diez chavales. Y normalmente vamos más, porque todos los monitores tenemos los títulos de socorrista, ATS y carnet de conducir coche propio y de grupo. Lo más importante es que tenemos mucha experiencia en este tipo de campamentos».
Se pretende que la alternativa scout sea una iniciativa al alcance de todos los bolsillos. «No queremos que nadie se quede en casa por una cuestión económica». El coste para 17 días es de unos 150 euros. Los interesados pueden encontrar más información en la página web http://www.iruzun.es
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