Pasión de ‘boy scout’

2.000 niños y 350 monitores de una treintena de agrupaciones vizcaínas se reunieron ayer en Mungia para celebrar la festividad de su patrón
Pasión de 'boy scout'
DIVERSIÓN. Los chavales tienen entre seis y 18 años. / P. URRESTI

Cientos de ‘boy scouts’ celebraron ayer en Mungia la festividad de San Jorge, su patrón. El buen tiempo y la llegada de una treintena de autobuses procedentes de diversos puntos de Vizcaya animaron el céntrico parque Urigüen desde las diez de la mañana. 3.500 personas, entre padres, curiosos, monitores y niños adscritos a las asociaciones de escultismo, acudieron a festejar el Gorka Deuna. Las actividades, que giraron en torno a la cooperación y el desarrollo, coparon, hasta bien entrada la tarde, las campas.

2.000 niños y alrededor de 350 monitores se agrupan en las 29 agrupaciones ‘scout’ vizcaínas. Salvo una, todas acudieron al evento. El movimiento es inexistente en Guipúzcoa y escaso en Álava y Navarra, donde sólo operan 15 asociaciones. Todas trabajan con un objetivo: hacer de los jóvenes «personas autónomas y comprometidas, a la vez que crear lazos». Su actividad estrella son las salidas a los campamentos. «Allí aprendes a compartir y a vivir en grupo mejor que en cualquier otro sitio. Se aprenden valores», afirma Naiara San Martín, de 23 años y monitora de la agrupación Kilimasi de Arrigorriaga. Para Andoni Eguia, lo mejor es que «descubres amigos y la naturaleza».

Sin relevo generacional

«Les enseñan a cuidar del entorno, el amor al prójimo, y a Cristo como modelo», explica María Urrutia, madre de tres ‘scouts’ en Errekaldeko Eskautak. El mayor ya es monitor del pequeño, de 5 años. «Tenemos una simbología propia, una ley y una promesa en la que se le hace una propuesta de valores basados en las buenaventuras», explica Josu Grandibal, presidente de Euskalerriko Skautak Bizkaia.

Las actividades son diferentes según la edad de los chavales. A los de entre 6 y 8 años, se les enseña a compartir, y a los de entre 9 y 11, se les inculca ilusión por realizar buenas acciones. A partir de esa edad, se les asignan responsabilidades.

Pero no todo funciona como debiera. Laura Ayuela, monitora de Errekaldeko Eskautak, se queja de la falta de relevo generacional. «Cada vez hay menos chavales que se animan». En cambio, Ibon Urrestizola, de Portugalete, acaba de hacerse monitor. Lleva 10 años en el mundo del escultismo. «Trabajo para reeducar a los chavales y enseñarles a ser mejores personas», confiesa. Auténtica pasión de un ‘boy scout’.

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